anécdota 6: Peter est black!/aprender francés básico/Barcelona


Peter is black!!


Además de dar clases, a veces me toca hacer unos peculiares papelones gracias a mi condición de francesa nativa. Nos os vais a creer cómo me las vi en la situación que cuento aquí:

Una mañana, una mujer, muy apurada, me llamó y con voz llorosa, me rogó que me trasladara a su domicilio para llevar a cabo una llamarada (en francés) muy, muy importante.

Me extrañó bastante una petición de este tipo pero su desesperación era tal que quise ser flexible y me trasladé a su casa al cabo de un ratito.

Era una mujer de cincuenta para arriba, muy normalita. 
Me explicó la situación –que ya no era tan normalita, pues decía tener un novio francés que se había quedado retenido…en África.
No se habían visto nunca, pues su relación era exclusivamente vía Internet y hoy era EL GRAN ENCUENTRO. Pero…ay, Peter se había quedado bloqueado en algún país africano, víctima de un robo de su documentación, tarjetas, pasaporte y…ejem….una enorme maleta de diamantes, dado que era un respetable hombre de…”negocios”.

Peter la estaba llamando por teléfono para que le hiciera llegar una cantidad de dinero que le permitiera salir del país.
La mujer no hablaba francés (¡¡era potencial alumna de Francés-K!!) y su relación se había basado en la básica traducción de Google.
Pero esta era una situación de emergencia y lo más práctico, rápido y efectivo era que alguien de lengua francesa hablara directamente con Peter para ultimar los detalles del envío.
Una vez Peter hubiera aterrizado en el Prat, su prometida le esperaba para llevarle a un hotel de lujo y acabar así de conocerse “mejor”.

Yo estaba atónita pero en fin, ya que estaba allí, nos pusimos manos a la obra y llamamos al susodicho Peter.
Por cierto, que Peter estaba de muy buen ver: era un parisino rubio, de ojos azules y con un aire a lo Steve McQueen (ay, espero que mis lectores sepan quién es).

Telefoneé a Peter y…sorpresa, tenía el inconfundible acento africano que me llevó inmediatamente a mi niñez, dado que mi padre es un camerunés emigrado a París, y a todos sus amigos africanos residentes en Francia.
Empezamos a hablar y desde el principio, le expresé a Peter mis sospechas de que todo aquello era un fraude.
Y él, ofendidísimo, me dijo “Mademoiselle, callar, su trabajo consiste en traducir, no interpretar u opinar sobre los hechos”.
La cantidad que le pedía a su “prometida” era de unos 3000 euros y, naturalmente, se los iba a devolver al minuto.

Cuando le conté a la mujer que se trataba de 3000 euros, quedó impresionada pero, confiada, ya estaba buscando la manera de reunir esa cantidad.
Le expuse entonces que todo aquello era una estafa pura y dura pero no había manera de que bajara del burro: estaba rompiendo su sueño, sus desvelos, su ilusión y, esas ansias tan humanas de sentirse querida.
Añadí además que Peter no era un rubio parisino, si no un black, término utilizado en francés para hablar de los negros que viven en suelo europeo.
Me costó convencerla….pero este argumento pareció ser el definitivo para que se diera cuenta de la realidad.

Y, como si se tratara de una película de los hermanos Marx, apareció la amiga a quién había pedido que se hiciera cargo del perro y del piso mientras ella….en fin….conocía a fondo a Peter.

Hecha un mar de lágrimas, se echó en sus brazos y, en vez de contarle que casi es víctima de una estafa, lo primero de lo que se quejó fue: “¡¡¡Peter es black!!!”

Y la amiga, aún más atónita, me miró.
Yo estaba en el otro extremo del largo pasillo. ¿Quizás pensó que yo era la mujer de Peter? ¿Su representante en el mercado de la joyería española? ¿La cónsul del país?

Puse al corriente a la amiga de la situación y de mi completa seguridad sobre el acento delator de Peter, pero ella parecía más interesada en que yo evaluara su nivel de francés al saber que yo era, efectivamente, profesora nativa. Se interesó por mis clases, mi método, mis precios…mientras la pobre amiga lloraba por las esquinas.

¿Quién creéis que al final se apuntó a las clases de Francés-K? ¿La amiga? ¿La víctima? ¿El perro? Ninguno de los tres.

Pero ya veis: ¡¡no hay nada como saber idiomas para que no te tomen el pelo!!