Article 16: Napoléon, français?/ clases de francés/ barcelona

Mais de quelle nationalité était Bonaparte?



Hay en Francia y en el seno de la UE un debate importante y es la independencia de Córcega, la hermosa isla mediterránea, que desde 1768 forma parte de Francia (aunque esté geográficamente tan cerca de Italia); es le Département de la Corse.

Un año después de hacerse francesa, es decir, en 1769, en su capital, Ajaccio, nació el llamado Gran Corso, es decir, Napoleón Bonaparte, futuro emperador y héroe francés.

Se la llama la Isla de la Belleza y durante siglos fue un cruce entre diversas culturas, siendo la italiana la que dejó una profunda impronta, sobre todo lingüística. Los tópicos dibujan a los corsos como un pueblo apasionado, violento o ultra-católico. Por desgracia, debido a distintos avatares históricos y sociales, Córcega perdió el tren de la Revolución Industrial y, en cierta manera, ha quedado anclado en lo arcaico, lo primitivo, con un fuerte rechazo al control ejercido desde el exterior (las leyes francesas).



Al igual que en el resto de Europa, a finales del s.XIX surge un fuerte sentimiento nacionalista; sentimiento que dura hasta nuestros días, con un independentista, Jean-Guy Talamoni (del bloque Pa Corsica), presidiendo la Asamblea nacional corsa. Es la tercera región europea, después de Catalunya y Escocia, donde partidos independentistas han llegado al poder local.

Este partido tiene varias reivindicaciones para el gobierno galo, como la introducción de cambios constitucionales para tener más autonomía y competencias, el reconocimiento de Córcega con un estatus especial, amnistía para los separatistas encarcelados, más inversión en la economía lugareña y que el idioma corso sea lengua cooficial, junto con el francés.  Según el citado Talamoni, “Ser nacionalista corso a principios del siglo XXI es simplemente afirmar que Córcega no es una circunscripción administrativa francesa. Somos una nación” (El Periódico, 19 de enero de 2016).

Si Córcega se independizara, sería un aldabonazo para la República francesa, esa república concebida, en cierta manera, con el ideal del historiador y escritor Ernest Renan, en que el país lo formaban una comunidad espiritual de hombres y mujeres de distintos orígenes que se reconocen en sus valores, no solo por compartir un idioma o unas fronteras.

Por desgracia, estas desavenencias históricas y política han dejado un rastro de muerte debido a diversos atentados del Frente de Liberación Nacional de Córcega  (FNLC) un grupo terrorista nacido en 1974 y que desde 2014 se encuentra, afortunadamente, en proceso de desarme. Aunque debido a la actual amenaza terrorista del islamismo radical, no hace mucho hicieron llegar un comunicado el periódico Corse Matin en el que amenaza a los radicales islamistas con “una respuesta decidida y sin ningún tipo de contemplaciones” en el caso de que atenten en esta región. Hicieron un llamamiento a los musulmanes corsos a posicionarse ante dicha amenaza y advierte al gobierno de París de que también será responsable si se produce algún atentado yihadista en suelo corso.
Hay qué ver qué nos depara el futuro; según las últimas encuestas, dos terceras partes de los corsos respaldan la idea de un referéndum sobre la independencia. Mientras tanto, el 30 por ciento de los franceses no son contrarios a que Córcega se convierta en un Estado independiente.

Jacques Rousseau escribió en 1762 refiriéndose a Córcega: "El valor y la constancia con los que este pueblo supo revestir y defender su libertad bien ameritan que algún sabio le enseñe a conservarla. Tengo el presentimiento de que algún día esta islita asombrará a Europa".