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FRANCE GALL

El año 2018 ha empezado de luto para los amantes de la chanson, pues el día 7 falleció a los 70 años la cantante France Gall (en realidad se llamaba Isabelle, pero cuando empezó su carrera, ya se conocía a otra cantante ─Isabelle Aubret─ y el muy patriótico nombre de France fue el escogido.
En su familia ya había antecedentes artísticos pues su padre compuso canciones para gente como Edith Piaf o Charles Aznavour, y su abuelo materno fundó una coral religiosa de mucho éxito y que, años después, inspiraría la película Los chicos del coro.
A los 16 años empezó a cantar canciones de un todavía poco conocido Serge Gainsbourg y en 1965, con 18 años, triunfó en Eurovisión en representación de Luxemburgo con la canción Poupée de cire, poupée de son. Con su voz aniñada, melena rubia y aspecto angelical, se hizo muy popular.
Estamos en plena etapa yeyé, etapa que terminó bruscamente por el escándalo que provocó la canción Les sucettes (Las piruletas), otra canción de Gainsbourg, llena de doble sentido, sobre una chica a quien le gustan…en fin…las piruletas de anís (y ya os podéis imaginar hacia donde iban los tiros, aunque ella no se diera cuenta a la hora de interpretarla).  

Finales de los 60 y principios no fueron unos años muy boyantes, ya que no consiguió grandes éxitos hasta que conoció al compositor  Michel Berger, quien en 1974 le escribió La déclaration d’ amour, que representó un éxito profesional y personal, pues formaron pareja, se casaron y tuvieron dos hijos.

Con él grabó éxitos como MusiqueSi maman siÉvidemment o Ella elle l’a, en homenaje a la gran Ella Fitzgerald. Paralelamente, en ese período se involucró en numerosas causas humanitarias a favor de África y se compró una casa en Dakar. Pero ay, en 1992, Michel muere repentinamente de un infarto a los 44 años y, un año después, a France le detectan un primer cáncer de mama. En 1997 muere su hija Pauline de una fibrosis quística y France decidió poner fin a su carrera.

Como señala el periodista Álex Vicente en el obituario de El País (8 de enero de 2018) «Gall ha sido una referencia no siempre confesa para distintas generaciones de vocalistas francesas, de Lio en los ochenta, a jóvenes cantantes de hoy como Fischbach o Juliette Armanet, que reivindican la variété francesa en su versión más sofisticada. “¿Qué nos gusta de las canciones de Berger y Gall? Había algo profundamente naíf y sincero en ellas. Es tarea nuestra reavivar ese impulso de sinceridad y emoción verdadera”, declaró Armanet en febrero pasado.»